Estoy desempleado, no estoy vendiendo y siento culpa
- mireillealatiel

- hace 11 minutos
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El permiso de no hacer nada
«Siento que no tengo permiso de disfrutar». Esa es la constante en mi diálogo interno: no descanses, no gastes, deberías estar todo el tiempo buscando clientes, buscando oportunidades de empleo o de negocio. Deberías estar haciendo un esfuerzo, mantener la calma y seguir, seguir buscando.
A un adulto no se le permiten años sabáticos forzados. Deberías tener un colchoncito de ahorro que te respalde o volver a labores que probablemente jamás tuviste; pero se aplaude si te entregas a esta modalidad. No importa si te pones a limpiar casas ajenas, si empiezas a hacer comida para vender o si te vas a los bazares a vender lo extra... No importa, pero haz algo.
En nuestra mente este discurso tiene sentido. Lo peor es que si yo fuera la que observara a esta persona, haría lo mismo: le pediría que hiciera más. ¿Pero qué tal si la clave de esto no solo está en hacer, sino en el cumplimiento de un tiempo, un ritmo que aún no podemos entender? ¿Qué tal si esto también es algo que escapa a nuestro discernimiento, una etapa por la cual alguna vez en nuestras vidas tenemos que pasar?
La presión social y familiar es cruel, más allá de la necesidad básica de tener hogar, alimento y vestimenta. Hoy hablaremos por los que contamos con el privilegio de tener ahorros, o de tener familia o pareja que puede sostener nuestras necesidades básicas en esta etapa. Y también por los que ya hicimos de todo, lo intentamos, aprendimos y nos dimos a la tarea de evaluar porque estaba pasando lo que esta pasando forma técnica.

La trampa de la hiperproductividad
Empecemos con la carnita de este chisme: el desempleo o la crisis económica no suele ser una elección. Algunos podemos tener alternativas para estos momentos, pero más allá de esto, la lucha es interna. En nuestro mundo interno existe constantemente la culpa. Las creencias del colectivo están basadas en que el éxito se tiene que ver; el ser exitoso es sinónimo de alguien en movimiento, productivo, útil, determinado al hacer, hacer, hacer.
Pero eso es una trampa de nuestro propio sistema de creencias, parte de un inconsciente colectivo y del sistema capitalista. Hoy seguimos siendo esclavos, esclavos remunerados; nos han dictado cómo debemos actuar a nivel profesional deshumanizándonos.
La espiritualidad (no religiosa) y la conciencia deben ser parte de nuestra área laboral. Convivimos más tiempo con nuestros compañeros y clientes que con nuestras familias, tenemos más intimidad con ellos. Así que mi propuesta es dejar de separarlo y evidenciar que nuestras preocupaciones son un marco de manipulación humana. Pero volvamos a mi realidad, Estoy desempleado, no estoy vendiendo y siento culpa.
¿De quién es la voz que te exige?
¿Qué hacer entonces con las voces constantes de preocupación y culpa por no cumplir con el deber impuesto?
Primero, no luches. No trates de convencer a tu mente de que estás haciendo mucho o nada. Entiende de quién es ese pensamiento, a quién le corresponde: ¿es tu creencia?, ¿quién te la impuso?, ¿a quién le creíste que era verdad? Investiga y pregunta a otros cómo se sintieron cuando pasaron por ello. Inicia una búsqueda en internet sobre qué es la verdadera productividad y eficiencia en términos científicos y comprobados. Te dejo este cuaderno de introspección para salir de la parálisis por análisis.
Redefine tu misión y propósito. ¿Acaso el tuyo es ser una máquina obediente que produce constantemente? Evalúa lo que verdaderamente valoras en la vida y, aun mejor, cuál es el valor de ser tú y lo que generas, y en qué momento cediste tu poder personal por encajar en esta automatización. Nos vemos en mentoría para redefinir y reconocer de dónde nace tu valor.

Reescribir la relación con el esfuerzo y el dinero
Y entonces aparece de nuevo una voz que dice: «Pero necesitamos dinero». Es ahí cuando hay que volver a investigar y cuestionar: ¿qué es para ti el esfuerzo? Recuerda cuándo y cómo ha llegado el dinero a tu vida de forma más fluida. Por mi parte, el dinero suele fluirme cuando ayudo a otros a administrar sus recursos y dejo de preocuparme por los propios.
Recuerda que tu mente tratará de mantenerte a salvo según lo que conoce, pertenecer, ser parte de un sistema capitalista, será lo que tratará de defender. Ese diálogo y sentir será constante, la mejor forma de abordarlo es no luchar con ello: quédate con la incomodidad emocional hasta que pase. Si no sabes cómo gestionar las emociones, te dejo este workbook de inteligencia emocional que te ayudará.
En caso de que exista un personaje en tu vida que te esté presionando para que salgas de ese supuesto bache, busca ayuda para trabajarlo, pues algo está reflejando de ti. En ocasiones son sus propias inseguridades, pero si te molesta, es probable que te esté brindando una guía de lo que tienes que trabajar internamente , workbook lo que te choca te checa.
Aceptación, paciencia y el verdadero enemigo
Y lo más importante es recordar que esta etapa de vida —sí, bebé, es solo una etapa— va a pasar. No te define, no quita lo que ya has logrado y es probable que sume a ese tú del futuro. Todos, absolutamente todos pasan por ello en algún momento, y mienten si te dicen que cada segundo de su día están buscando empleo u oportunidades. No, tu sistema nervioso no está hecho para eso, así que no les creas; ellos también tuvieron la misma confusión, incertidumbre y desesperación. Y en lugar de solicitar el cómo lo vencieron, pídeles que te cuenten su actitud, cómo gestionaron sus emociones, sus pensamientos y el tiempo, pero no el hacer.
El estado de desesperación es tu peor enemigo. El dinero sigue al gozo, a la calma, a la certeza. Estar estresado no te va a traer ni a reflejar lo mejor de tus habilidades: vas a ahuyentar y a crear desconfianza. Mientras que, si bien no podemos mantener la calma todo el tiempo, sí podemos volvernos pacientes y asertivos. Las pocas horas o la hora que dediques, hazlo en un estado enfocado, tranquilo y con la certeza de que es lo mejor que puedes dar.
Ojo con medir tu hacer diario con un resultado inmediato, o poner tu expectativa en una sola acción. En este proceso, todo lo que hagas sumará de una forma que no entenderemos. Los resultados no vendrán de inmediato: tus acciones, pocas o muchas (recuerda que eso no importa), darán fruto bajo un proceso invisible e inesperado. La segunda clave de esto es que es un proceso que no controlas.

El filtro engañoso de la mente
"Tu mente te miente todo el tiempo".
Ella será tu principal enemigo a vencer: te bombardeará con pensamientos fugaces para llenarte de vergüenza y convencerte de que tu valor está debilitado. «Estoy decepcionando a mis padres, a mi pareja, a mi industria». Te dirá que te falta algo —que estás muy joven o muy viejo, que el mercado colapsó— y te empujará a cometer el error de tomar por desesperación un trabajo que no es para ti.
Y sí, el trabajo jala trabajo, pero la desesperación solo atrae carencia.
El ego te gritará que es tu culpa, que te faltan habilidades y que hay algo mal contigo. Imaginarás catástrofes financieras o te irás al extremo opuesto: fantasear con un milagro, la lotería o que alguien te salve.
Pero esto no es personal: te está pasando a ti, pero no te define.
Un sistema diseñado para fallar
El sistema nos falló. La promesa del crecimiento profesional constante es una ilusión; el mundo avanza más rápido que nuestras oportunidades. Y cuando la presión se vuelve insostenible, entramos en un sesgo de confirmación: empezamos a buscar evidencias de nuestra propia pesadilla.
Escuchas al entrevistador decir que no tienes el perfil, al cliente que dice que eres caro, o incluso a tu terapeuta sugiriendo que «te falta liderazgo». Todo el escenario de terror que imaginaste se cumple porque te crees los mensajes del falso bienestar y del marketing laboral. Si eres valiente, empieza a cuestionarlo: revisa si de verdad te falta capacidad o si solo es tu pesadilla tomando la forma de Freddy Krueger.
Recuerda que esa voz torturadora la aprendiste en la infancia: alguno de tus cuidadores te presionó con un fin justificado. Comúnmente, la exigencia del deber proviene de mamá, mientras que las opiniones de validación profesional se aprenden de papá. Qué interesante punto de vista. Ve a este ebook que me apoyo a ver el miedo cara a cara.
La rendición y el nacimiento del espectador
Cuando dejas de sabotearte y de pasar por el ciclo una y mil veces, inicia una etapa de rendición; parte del duelo ha avanzado. Hay una parte de ti que ya no quiere luchar, hay un sentir de estar en los últimos días de tu vida pero sin la desesperación: solo está el soltar, el aceptar tu cansancio y un pensamiento de «me rindo».
Aquí ocurre el verdadero milagro: tomas el tiempo porque es el único recurso real y controlable que tienes. Dedicas con desinterés una media hora o una hora a mandar currículums o a hacer publicidad, lo sueltas, te vas al gym por horas, te sales a caminar al parque con tus perros, te entregas al juego con tus hijos, le haces una cena especial a tu pareja... Algo en ti tiene la sensación de que algo llegó a su final.
Te vuelves el espectador de tu vida que conoce sus propios límites, que empieza a pedir evidencia de lo que verdaderamente es, a quien le deja de importar la opinión de los demás, renuncia a su status quo, entra en desapego, asume las posibles consecuencias del estado actual y entiende que no está en sus manos alterarlo. Para estar acompañado en este umbral ve a este workbook.
También te empiezas a dar cuenta de que ya no juegas al gastar por gastar. Aprendes con cuánto puedes vivir de verdad y reconoces que muchos de tus antiguos derroches o «necesidades» eran solo distracciones; tus prioridades han cambiado. Por supuesto, hay cosas que no vas a dejar de hacer —tengas o no tengas dinero— y otras a las que definitivamente volverás porque hoy entiendes que sí son una prioridad para ti, para tu paz y tu bienestar.
Nos dijeron que el ocio debe ser rentabilizado. Te decepcionas de los demás a tu lado, de tu industria, de tu país; pero los perdonas y te dices a ti mismo: «Si un día se me vuelve a dar la oportunidad, intentaré cambiar algo de esto».

Ver en matices: el despertar en lo profesional
En este momento es necesario abandonar el pensamiento de blancos o negros; requieres uno que vea matices, un pensamiento dialéctico. Es una forma de razonar que entiende la realidad como un proceso en constante cambio, donde todo está conectado y los conflictos o contradicciones son el motor principal del desarrollo. Empiezas a ver todo como un espectro amplificado con eventos distintos conectados, un todo. Dejarás de ir al detalle para empezar a realizar pequeñas acciones que, a su debido tiempo, darán un resultado.
Sabes que parte del desempleo, la falta de clientes o esa crisis económica no son consecuencia de una única verdad o total responsabilidad tuya. Estás en certeza, listo para actuar y tomar decisiones auténticas, pequeños objetivos bien intencionados que después dejarás que se desarrollen sin expectativas y sin juicio. Estarás listo para que la vida te lleve a ese lugar que tú no habías podido imaginar, desear o pedir, porque entiendes que hay un factor llamado vida.
A veces, el despertar espiritual y de conciencia se da en lo profesional.
Hoy trabajo en mi paz mental, en la calma de mi sistema nervioso. Atiendo a mi cuerpo y voy un paso a la vez, lenta y constante, con la certeza de que esto pasará. Agradezco en el alma a quienes me apoyan, mientras libero culpas y deudas emocionales. Estoy aprendiendo a vivir con la incertidumbre, aceptando que hay muchísimos factores que escapan a mi control y que el esfuerzo desmedido es solo una trampa del sunconsciente y del colectivo.
Por fin empieza a verse la luz al final del túnel, pero ya no me desespero ni le creo a las opiniones de quienes me rodean; entiendo que solo les estoy reflejando su propio miedo. Esta situación está fortaleciendo las relaciones que verdaderamente valen la pena: ahora hay tiempo para aprender a descansar, para reconocer cómo me saboteo y para discernir lo que me aporta y lo que no.
Saldrás de esto, aquí estamos juntos en conciencia. No estás solo: somos muchos despertando a través de esta área de la vida, te dejo un workbook que me ayudá a recordar que en la vida esta llena de milagros, uno que me guía a mi soberanía y otro que me recuerda con lo que si cuento.
Gracias por leerme. Te recuerdo que están disponibles mis sesiones de Tarot Evolutivo para brindarte la claridad y contención que necesitas en estos tiempos de transición.




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