El burnout esta normalizado en el ambiente laboral.
- mireillealatiel

- 10 jun
- 6 min de lectura
¿Por qué los talleres masivos de inteligencia emocional y liderazgo siguen sin dar resultados en los puestos gerenciales de la industria maquiladora en México?
Tengo una hipótesis que me gustaría compartir contigo, pues aunque se intenta disminuir el estrés laboral en la industria maquiladora en México, los colaboradores siguen viviendo en un estado de supervivencia sin disminuir el estrés. En mis mentorías para mis cientes sigue siendo un tabú pensar que existen empresas donde realmente se puede trabajar en una prudente armonía. Y digo "prudente" con el fin de entender que el estrés es parte de la rutina laboral; el verdadero problema es cuando este se vuelve crónico.
¿Qué es el estrés crónico? Es la respuesta prolongada y constante del cuerpo ante situaciones estresantes que se extienden durante semanas, meses o incluso años. A diferencia del estrés agudo (que es la reacción rápida ante un peligro inmediato, como frenar de golpe el auto, que desaparece rápido), el estrés crónico nunca se apaga. El cuerpo se queda atrapado en un estado de "lucha o huida" constante, lo que termina desgastando tanto la salud física como la mental.
Por lo tanto, los colaboradores viven en un deseo constante de cambiar de empleo, con la esperanza de llegar a la empresa ideal o al puesto donde tengan mayor control sobre cómo deben hacerse las cosas, mayor ingreso para justificar su estado emocional; un lugar donde se sientan valorados y el estrés sea moderado, retante pero no agobiante, sin el modo "apaga fuegos" constante. Ojo: puede que existan personalidades con mayor tolerancia al estrés que incluso disfruten de esa adrenalina, pero el impacto físico y mental es el mismo.
Como suelo constatar en las mentorías, más allá del anhelo de llegar a un empleo ideal, lo preocupante es la grave transformación de la identidad, provocando que los líderes se alejen cada vez más de su "Yo ideal" y, por lo tanto, de sus valores e ideales originarios.

La parálisis por identidad: El verdadero costo del burnout ejecutivo.
La identidad es un proceso evolutivo; es la integración de cómo nos vemos a nosotros mismos con cómo nos percibe la sociedad (roles, valores, ocupación). Se divide en el Yo real (lo que percibes que eres) y el Yo ideal (lo que te gustaría ser). La distancia entre ambos determina tu bienestar emocional. Esta identidad no está grabada en piedra dentro del cerebro: cada vez que aprendes algo, cambias de opinión o creas un hábito nuevo, las conexiones sinápticas se reconfiguran. Físicamente, tu cerebro aloja un "Yo" que se transforma sutilmente todos los días.
En psicología, el burnout no es solo cansancio; tiene un componente central llamado despersonalización , que altera directamente cómo te percibes y cómo te relacionas con los demás. Si la identidad es la historia narrativa que te cuentas sobre quién eres, el estrés crónico destruye el argumento. Pasas de ser el "protagonista activo" de tu vida a un "espectador pasivo" que solo sobrevive al día. Al disminuir tu rendimiento y concentración, empiezas a dudar de tus capacidades. Alguien que antes se identificaba como "eficiente", "creativo" o "empático" deja de reconocerse en sus acciones diarias, lo que genera una profunda crisis de identidad: “Si ya no puedo hacer esto bien, ¿entonces quién soy?”. Cuando toda tu identidad estaba depositada en un solo rol (el profesional) y ese rol colapsa por burnout, la persona experimenta un vacío absoluto, como si se borrara su existencia entera.
Bajo el efecto constante del cortisol (conocido popularmente como la "hormona del estrés"), el cerebro entra en un modo de supervivencia estricto. La neurociencia demuestra que las estructuras que sostienen la autoimagen cambian su funcionamiento de manera drástica. El cortisol alto es neurotóxico para el hipocampo. Al debilitarse el centro de la memoria, cuesta más acceder a los recuerdos positivos o a los logros de la historia personal. La visión de uno mismo se sesga, recordando solo lo estresante y olvidando los recursos internos. Ya no se reflexiona sobre quién se es, sino que el pensamiento se cicla en fallas, errores y peligros inminentes.

El fracaso de la capacitación masiva ante el burnout gerencial.
Ahora podemos entender por qué impartir cursos masivos no es suficiente, ni cambia de forma eficiente el estado de alerta de los colaboradores. Existen claras señales de que para los profesionales de alto rango (gerentes, planeadores, ingenieros, supervisores, programadores) este tipo de charlas son solo parte del protocolo; no se sienten identificados ni encuentran herramientas que realmente les funcionen.
Concluyen, erróneamente, que el estrés es el precio del éxito y que el burnout es para débiles, lo que los aleja aún más de una solución real. Y vuelvo a mi premisa: creen que la única salida es escalar para ganar más (y que el desgaste "valga la pena") o bien, cambiar de trabajo.
Aquí van los datos duros. En México, el fenómeno del burnout ejecutivo y la parálisis por identidad están profundamente documentados por instituciones oficiales y de salud laboral:
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), México ocupa el primer lugar a nivel mundial en estrés laboral y burnout, superando a China y Estados Unidos. El 75% de los trabajadores mexicanos padece fatiga crónica. Esto demuestra que el ejecutivo promedio opera bajo una cultura donde el agotamiento está normalizado y se considera "parte del empleo". Creen que esa realidad es la única porque todo su entorno corporativo padece lo mismo.
Estudios de consultoras de capital humano en México (como la AMEDIRH) señalan que los líderes de alta dirección (directores y gerentes) son los que menos recurren a los programas de asistencia al empleado (PAE) que ofrecen sus propias empresas. El ejecutivo siente que pedir ayuda interna pone en riesgo su reputación, su estatus de "líder fuerte" y su estabilidad económica. Por eso, en privado admiten la confusión, pero hacia afuera sostienen la máscara de control, confirmando que requieren un espacio externo de absoluta confidencialidad.
Evaluaciones de impacto en capacitación en el sector corporativo muestran que los talleres masivos o pláticas obligatorias de "inteligencia emocional" son percibidos por los mandos medios y altos como un mero trámite de Recursos Humanos, carente de rigor práctico. El perfil ejecutivo es altamente analítico y escéptico; rechaza los discursos motivacionales porque su día a día se rige bajo métricas, presupuestos y auditorías.

El método: De la identidad de marca al autoliderazgo sin burnout.
Lo lamentable es que no se entienda la raíz del problema: esto debe trabajarse de forma privada y con absoluta confidencialidad.
Por medio del desarrollo de la marca personal, la identidad se puede trabajar de forma profunda y personalizada. Esta es la premisa bajo la metodología que manejamos en demireillealatiel. Cabe aclarar que esto es un proceso, pues se logra a través de la indagación y la autorreflexión de cuatro pilares:
Identidad narrativa: La historia autobiográfica que te cuentas a ti mismo. Une tu pasado (de dónde vienes), tu presente (quién eres hoy) y tu futuro (hacia dónde vas) en un relato con sentido y propósito.
Autoconcepto y autoimagen: El mapa mental de tus características, virtudes, limitaciones y apariencia física. Es la respuesta literal a la pregunta cognitiva "¿Cómo soy?".
Valores y creencias: El compás moral y filosófico que guía tus decisiones. Incluye lo que consideras innegociable, justo, valioso o prioritario en la vida.
Rasgos de personalidad: Patrones estables de comportamiento, pensamiento y emoción (por ejemplo: el carácter, la tendencia a la introversión o extroversión, la apertura a la experiencia o la resiliencia).
Utilizamos un método similar al desarrollo de la identidad de marca (el cual humaniza a un negocio), pero aplicado al individuo. A través de ejercicios de mindset y mindfulness, se crea un diálogo interno guiado por un autoliderazgo capaz de percibirse como el observador de sí mismo. Esto permite salir del estado de supervivencia para entrar en un estado más reflexivo, por lo tanto, elegir conscientemente el camino hacia un mayor bienestar.
No es una terapia; es evidenciarse a sí mismo e implementar estrategias precisas para salir del estado de burnout.
Como parte de esta metodología, he desarrollado varios cuadernos de introspección (workbooks) que ayudan a transformar esa autoimagen. Si bien es una herramienta de autoayuda, constituye un primer paso íntimo para empezar a recuperar la verdadera identidad: esa que te permite llevarte exactamente a donde deseas estar.
Gracias por leer, te espero en mentoría y leo tus comentarios.




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